Por Daniel Osorio
El ornitólogo holandés Leo Schilperoord fue identificado como el posible paciente cero del brote de hantavirus relacionado con un crucero internacional que ha encendido alertas sanitarias en varios países.
La versión apunta a que Schilperoord, de 70 años, y su esposa, Mirjam Schilperoord, se habrían contagiado durante una expedición de observación de aves en el sur de Argentina antes de abordar el barco.
Ambos fallecieron posteriormente tras desarrollar síntomas compatibles con hantavirus, una enfermedad asociada principalmente al contacto con roedores infectados o con restos de saliva, orina y excremento contaminados.
La hipótesis más fuerte de las investigaciones preliminares ubica el posible contagio en la región de la Patagonia argentina, donde la pareja realizó actividades de avistamiento de aves días antes del viaje marítimo.
Especialistas señalan que el periodo de incubación del hantavirus puede ir de una a ocho semanas, un rango que coincide con el tiempo entre la visita a Argentina y la aparición de síntomas.
Aunque las autoridades sanitarias todavía no han confirmado oficialmente quién fue el primer caso del brote, esta línea de investigación es actualmente una de las más citadas en el seguimiento epidemiológico.
El caso tomó relevancia internacional después de que varios pasajeros del crucero presentaran síntomas. La Organización Mundial de la Salud ha pedido evitar alarmismo y aclaró que el hantavirus no tiene un nivel de transmisión entre personas comparable al COVID-19.
El hantavirus puede provocar cuadros respiratorios graves y, en algunos casos, insuficiencia pulmonar. Las autoridades mantienen vigilancia sobre los pasajeros y contactos cercanos relacionados con el crucero.

















