Por Daniel Osorio
El ngiva, el otomí y el tepehua son las lenguas indígenas de Puebla que actualmente presentan mayores riesgos de desaparecer, informó la directora del Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas, Apolinaria Martínez Arroyo.
La funcionaria señaló que el deterioro en el uso de estas lenguas está relacionado con la disminución de hablantes y la falta de transmisión dentro de las familias y comunidades. En el caso del ngiva, también identificado como popoloca, advirtió que existen mayores complicaciones para mantener viva la lengua entre las nuevas generaciones.
Además de la pérdida de hablantes, algunas comunidades enfrentan dificultades para preservar la escritura y enseñanza de su idioma. Uno de los casos mencionados por el instituto es el de Chila de la Sal, donde persisten problemas para fortalecer el aprendizaje comunitario del ngiva.
Datos del IPPI indican que Puebla concentra más de un millón 43 mil personas indígenas y cerca de 615 mil hablantes de lenguas originarias, cifra que ubica al estado entre las entidades con mayor población indígena del país. El 90 por ciento de esta población se concentra en 76 municipios.
En la entidad conviven siete pueblos indígenas: náhuatl, totonaco, mixteco, mazateco, otomí, popoloca y tepehua.
Las autoridades atribuyen el debilitamiento de estas lenguas a factores como discriminación histórica, pérdida de espacios comunitarios y menor interés de jóvenes por aprenderlas o utilizarlas cotidianamente.
Como parte de las estrategias de preservación, el instituto desarrolla programas de mentorías lingüísticas, proyectos de revitalización cultural y acciones de fortalecimiento comunitario. También contempla recursos por 5.5 millones de pesos destinados a la conservación de lenguas indígenas.
Aunque no existe una fecha proyectada para una eventual desaparición, el IPPI reconoció que el riesgo continuará creciendo si no se refuerzan las acciones de preservación y enseñanza comunitaria.












