Por Daniel Osorio
Puebla enfrenta una doble crisis en el manejo de sus residuos: en el estado operan 73 basureros clandestinos, mientras que de los 83 sitios de disposición final que sí están registrados, únicamente 10 cumplen con la normatividad para funcionar como rellenos sanitarios.
Así lo informó la secretaria de Medio Ambiente, María de los Ángeles Ballesteros, quien detalló que su dependencia comenzará a clausurar tanto los 73 tiraderos clandestinos como los rellenos autorizados que, pese a contar con permiso, incumplen las disposiciones ambientales vigentes.

Foto: Gran Angular
La funcionaria no precisó cuántos de esos 73 sitios irregulares se concentran en municipios específicos, aunque reconoció que la insuficiente infraestructura ha llevado a varios ayuntamientos —principalmente de la Sierra Nororiental y de zonas limítrofes con Veracruz y Tlaxcala— a pagar por trasladar sus residuos a otras entidades, sin que exista un registro de cuántos lo hacen.
A la falta de sitios legales se suma la saturación del relleno sanitario de Chiltepeque, que desde hace tres años recibe los desechos de la capital poblana y de los municipios conurbados, lo que ha incrementado la presión sobre su capacidad operativa.
Para revertir el déficit, el gobierno estatal anunció una inversión de 500 millones de pesos en tres Centros de Transformación y Reciclaje, que se construirán en San Martín Texmelucan, la Sierra Nororiental y Tehuacán. Uno de ellos procesará hasta 110 toneladas diarias de residuos de la cuenca del río Atoyac.
Con este proyecto, el gobierno busca reducir el número de basureros clandestinos y ampliar la lista de sitios que cumplen con la normatividad, hoy limitada a solo 10 de los 83 puntos de disposición final registrados.


















