Por Daniel Osorio
Un potente terremoto de magnitud entre 7.4 y 7.7 sacudió el océano Pacífico frente a la costa noreste de Japón este lunes.
El epicentro se localizó a unos 100 kilómetros al este-noreste de Miyako, en la región de Sanriku, con una profundidad superficial de entre 10 y 35 kilómetros, según variaciones reportadas por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA, que midió 7.7) y el USGS (7.4-7.5). El sismo ocurrió a las 16:53 hora local y se sintió con intensidad en Tokio, a cientos de kilómetros, donde edificios se balancearon por más de 30 segundos.
La JMA emitió de inmediato una alerta de tsunami con olas esperadas de hasta 3 metros, ordenando la evacuación de decenas de miles de residentes en zonas costeras, incluyendo alrededor de 20 mil personas solo en Iwate. Sirenas de emergencia y anuncios públicos se activaron en puertos y playas. Hasta el momento, se registraron olas de 80 centímetros en Kuji, Iwate, sin reportes de olas mayores ni daños significativos por inundaciones. La alerta se rebajó posteriormente a un aviso de menor gravedad, permitiendo retornos graduales.
En cuanto a impactos, no se reportan heridos, fallecidos ni daños materiales graves. El movimiento telúrico provocó la suspensión temporal de los trenes bala Shinkansen en rutas del este de Japón, y edificios en ciudades como Tokio oscilaron sin colapsos. Las plantas nucleares en la zona confirmaron cero anomalías, según la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Japón advirtió de posibles réplicas fuertes en los próximos días, dada la actividad sísmica en la fosa del Pacífico, similar a la zona del devastador Tohoku de 2011.
Las autoridades destacaron la efectividad de su sistema de alerta temprana para mitigar riesgos.
























